miércoles, 26 de mayo de 2010

Una vida encañonada

Por Manuel Vázquez Portal
Blas Giraldo Reyes Rodríguez parece haber nacido para que los hermanos Castro lo maltrataran. Desde niño lo han zangoloteado como a un costal de harina.
Tenía apenas 16 años cuando su padre fue víctima de lo que el gobierno cubano llamó “la limpia del Escambray” y fue a carenar junto a su familia tras una alambrada conocida como Santa Ana, en la provincia de Pinar del Río.
Pero no estuvo mucho tiempo junto a sus padres y hermanos. Lo llevaron al Servicio Militar a una zona de Camagüey donde tuvo que realizar trabajos forzados durante tres años. No le dieron tiempo para que estudiara.
Cuando en 1975 la familia se reunió de nuevo fueron desterrados al “pueblo cautivo” Ramón López Peña, y allí le ocurrió a Blas Giraldo lo mejor de su vida: conoció a Isel de las Mercedes, también una desterrada del Escambay, a quien desposó y ama hasta hoy....
Para mantener con honradez a su nueva familia trabajó en las Canteras de Bermejales y en la construcción de una central azucarera. Pero quería un futuro mejor y en cursos nocturnos, después de las agotadoras jornadas, se iba a terminar sus estudios secundarios. Logró más tarde concluir un curso de técnico medio en topografía.
En 1988 les comunicaron que podían regresar a su lugar de origen. Volvió a la provincia de Sancti Spíritus en 1990, trabajó como topógrafo en la industria de recursos hidráulicos. Pero cuando fundó el ex club cautivo, el Movimiento Cristiano Liberación y la Biblioteca 20 de Mayo, fue víctima otra vez de arrestos e injusticias, hasta que le prohibieron ejercer su profesión y tuvo que retornar a sus labores agrarias con particulares para ganarse el sustento.
El 19 de marzo de 2003, tras un aparatoso operativo militar que lo hizo recordar su infancia encañonada, fue arrestado junto a 74 disidentes más. Sentenciado a 25 años de privación de libertad, lo llevaron a la prisión de máximo rigor de Agüica, en la provincia de Matanzas y más tarde a la cárcel Nieves Morejón de Sancti Spíritus donde aún sigue vigilado por el oscuro ojo de los cañones castristas.