viernes, 16 de julio de 2010

El infierno de las cárceles castristas

La Opinión A Coruña.es:
Los disidentes cubanos denuncian en España su paso por prisión y su falta de libertad

J. CASQUERO | A CORUÑA "Convivimos con ratas, con cucarachas, con alacranes... Y les voy a hablar claro, como tiene que hablar una persona cuando tiene que decir la verdad: con la mierda, señores, con el excremento. No es mentira". Así describió las cárceles del régimen castrista Julio César Gálvez, veterano periodista de 63 años condenado a 15 de cárcel. Integrantes del llamado Grupo de los 75, encarcelados y distanciados de sus familias en 2003, relataron ayer en Madrid las penurias sufridas entre barrotes.
"El menú se basa en agua de cáscara de plátano, sebo o tierra revuelta y hervida", prosiguió Gálvez, "y las condiciones higiénicas eran más que pésimas". Normando Hernández recordó cómo "los presos, desesperanzados, se autolesionan o suicidan. Algunos se inyectan orina o petróleo para salir al hospital. Dos presos derritieron plásticos y metieron sus manos en la pasta caliente. Se las amputaron, pero consiguieron lo que buscaban: la licencia extrapenal.".
Gálvez también habló del hacinamiento en las cárceles, donde se expande el dengue y la tuberculosis. "Hay celdas de 3 metros cuadrados para 40 personas, y un sólo tanque de agua que abren una vez al día durante 10 minutos", aseguró con voz firme. Según Ricardo González, "Kafka no hubiera escrito algo peor"....
En el acto también estuvieron José Luis García Paneque, Léster González y las esposas de todos, sus damas de blanco, a las que rindieron homenaje con una ovación al final de la rueda de prensa.

Pero además, los presos cubanos exiliados en España denunciaron que aún no se sienten libres por encontrarse en un "limbo jurídico" al no tener ningún papel que les acredite que ya no volverán a prisión, y que su excarcelación es una condición insuficiente para que la UE suavice su política hacia Cuba.

En una multitudinaria rueda de prensa en la Asociación de la Prensa de Madrid, seis de los disidentes excarcelados aseguraron que nunca pedirán autorización para volver a su país y exigieron la puesta en libertad de los presos que no quieren salir de Cuba para probar la voluntad de cambio del Gobierno de La Habana. "Si tenemos que pedir un permiso para regresar a la patria, es que no somos libres, no somos inmigrantes, sino que somos refugiados. Sigo siendo un perseguido político", confesó Julio César Gálvez. Ayer aterrizaron otros dos presos cubanos en Madrid.