domingo, 4 de abril de 2010

Marea baja

Por Manuel Vázquez Portal


El sábado fue un día agitado para la policía política cubana. Con lo bello que estaba. Como para tomar el viejo Lada e irse para la playa con la familia y olvidar las tormentosas jornadas en que tuvieron que sazonar a golpes e improperios a manifestantes que conmemoraban el séptimo aniversario de la Primavera Negra de Cuba.
Pero no. Tras la marea alta que inundó de gladiolos las calles de La Habana y luego las de Miami, Nueva York, Los Ángeles, Madrid y Barcelona. La jefatura tenía otros planes. Pasar a una marea baja, sin salpicaduras de espuma que traspasaran las fronteras. Trabajo profiláctico, que así lo llaman. Tuvieron que andar sin descanso. De casa en casa, a sotto voce. Sin algarabías ni mítines de repudio. Le dieron la orden de presionar a las Damas de Blanco desde un ángulo aparentemente legal.
Oficiales de alto rango recorrieron la ciudad y visitaron a las más destacadas. Laura Pollán tuvo que tolerar que un coronel y un mayor le leyeran un documento en el que se les imponía restricciones a las marchas y al número de participantes.
Berta Soler, Julia Núñez y Maritza Castro, entre otras, también tuvieron que soportar la cantinela. El objetivo de los militares era imponerlas de las nuevas reglas del juego:
Las Damas de Blanco no pueden tomar las calles, dijeron. ...
Las Damas de Blanco solo pueden hacer sus tradicionales marchas por la Quinta Avenida de Miramar, frente a la iglesia Santa Rita, explicaron. Las Damas de Blanco están en la obligación, como indican las leyes internacionales, de informar con setenta y dos horas de antelación, sus marchas, recalcaron. Las Damas de Blanco solo pueden estar acompañadas por diez Damas de Apoyo, concluyeron. Pero las Damas de Blanco respondieron que marcharían cuando fuera necesario y ellas lo creyeran oportuno, como también establecen las leyes internacionales, que al mismo tiempo, deploran la existencia de presos de conciencia.

Tomado del blog de Vázquez Portal
Publicado por Yolanda Huerga