Miguel Valdés Tamayo murió a los 50 años. Dos infartos consecutivos le ripiaron el corazón. Recién había salido, bajo licencia extrapenal, del presidio político cubano. El no tuvo tiempo para leer la carta de los intelectuales afroamericanos exigiendo al gobierno cubano el respeto a los derechos civiles de la población negra en Cuba. El murió luchando por esos derechos. Era el presidente del Movimiento Hermanos Fraternales por la Dignidad.
Fue el 10 de enero de 2007. Cuando su esposa, Bárbara Elisa Collazo, quiso darle un beso de aliento, él ya no tenía aliento, el hospital se había oscurecido definitivamente para él. Fue la segunda viudez de Bárbara Elisa.
La primera ocurrió cuando en marzo de 2003 se lo arrancaron de los brazos para enterrarlo, con el corazón ya mal herido, en una celda de castigo en la cárcel Kilo 8 de Camagüey. ...

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